«un país con irresistibles maravillas ocultas»
Viajar a Surinam es conocer un mosaico cultural que vibra con naturalidad. A pesar de su independencia reciente, su gente celebra con orgullo una identidad forjada entre ríos, templos, y sonrisas. Es un país que demuestra que no se necesita historia antigua para tener alma. En cada mercado, en cada palabra, hay una mezcla viva que funciona con armonía y respeto.
Surinam es un destino pequeño, pero repleto de cultura y naturaleza salvaje. Con una mezcla única de tradiciones, imponentes selvas y una biodiversidad asombrosa, es un paraíso poco explorado, y que nosotros tuvimos la suerte de descubrir.
Su autenticidad y aire misterioso lo hacen perfecto para viajeros que buscan experiencias únicas y diferentes, como nosotros.
¡Bienvenidos a Surinam!
La independencia de Surinam en 1975 marcó el inicio de una nación joven con una herencia múltiple: indígena, africana, india, indonesia, china y europea. En sus calles, el legado holandés se mezcla con los colores del Caribe.
Más del 90% del territorio de Surinam está cubierto por selva tropical. Desde el Parque Central de Surinam hasta las cascadas Raleighvallen, este país es un pulmón verde del planeta.
Más del 90% del territorio de Surinam está cubierto por selva tropical. Desde el Parque Central de Surinam hasta las cascadas Raleighvallen, este país es un pulmón verde del planeta.
Templos hindúes, mezquitas, sinagogas y iglesias conviven en armonía. Surinam enseña que la diversidad religiosa puede ser un canto de unidad.
El pueblo surinamés es cálido, sonriente y resiliente. Cada joven crece con la conciencia de pertenecer a una tierra que se construye con respeto mutuo y esperanza.
La capital, Patrimonio de la Humanidad, combina arquitectura colonial holandesa con energía tropical. Sus mercados, templos y el río Surinam narran siglos de mezcla cultural.
Emblemático fuerte colonial del siglo XVII a orillas del río Surinam. Hoy es un museo y mirador cultural, con vistas al atardecer y salas que relatan la historia del país desde la colonia hasta la independencia.
Una aldea costera donde las tortugas marinas anidan bajo las estrellas del Atlántico.
Puerta de entrada al este selvático del país, con pueblos maroons que conservan tradiciones ancestrales.
Viajar a Surinam nos recordó que la juventud no se mide en años, sino en espíritu. Que la diversidad no divide, sino que florece cuando se celebra.
Lee el siguiente país: Guyana.
Según el gobierno de EE.UU., para Surinam se aconseja “ejercer precauciones normales”.
Revisa las vacunas y condiciones de salud para viajes al interior selvático aquí.
Manejar por Surinam es posible, pero hay que tener en cuenta que muchas carreteras del país no están completamente asfaltadas o en condiciones óptimas.
Se conduce por la izquierda en Surinam. Más información sobre las rutas.
Si vas en camper o motorhome, asegúrate de lo siguiente: buen vehículo, neumáticos adecuados, equipo de emergencia, reservas de combustible, rutas planificadas (sobre todo si te adentras en la selva).
Descubre el alma multicultural. Viajar a Surinam es conocer templos, mezquitas, sinagogas y arquitectura colonial junto al río.
Selva, cascadas y senderos en el Parque Brownsberg.
Comunidades afrodescendientes, tambores y tradiciones en la selva norteña.
Día 5: Galibi, costa atlántica y tortugas marinas
Playas vírgenes donde las tortugas anidan bajo las estrellas.
Día 6: Regreso a Paramaribo, cierre urbano y relajado
Vuelve a la capital para despedirte con un café frente al río.