Cafayate en nuestra ruta, sería simplemente, una escala rápida en el norte de Argentina rumbo al Salar de Uyuni, pero terminó siendo casi un mes de descubrimientos, aprendizajes y paisajes que nos dejaron sin palabras. Sobre todo, por lo que vimos en este mágico lugar: Cafayate.
Nuestra intención inicial era recorrer el norte de Argentina en un par de semanas, pero la Ruta 40 y este país maravilloso tenían otros planes para nosotros. Cada curva, cada vista, nos obligaba a detenernos. Lo que sería una escala se convirtió en una aventura más que prolongada.
Desde Cafayate iniciamos el recorrido por la legendaria Ruta 40, un momento muy especial para nosotros, porque desde que conozco a Tatán, que su sueño ha sido recorrerla, además de ser la carretera más larga de Argentina con más de 5.000 km. es un clásico del mundo rodantero; todos la han recorrido, desde Agustín de Soy Tribu hasta el gran Emilio Scotto.
Este camino no es solo un trayecto: es una experiencia, y si no nos crees, te invitamos a verlo con tus propios ojos en nuestro canal de YouTube o visitando la página oficial de Salta, donde podrás leer en detalle sobre los Valles Calchaquíes.
Ubicada entre Salta y Cafayate, esta quebrada roja esculpida por el viento y el agua parece sacada de otro planeta. Las formaciones rocosas como «El Obelisco», «Los Castillos» o «La Garganta del Diablo» son paradas obligadas. Ideal para fotos al atardecer.
Una formación rocosa semicircular con una acústica tan impresionante que músicos locales suelen dar pequeños conciertos improvisados. Si te sientas al centro, escucharás hasta un susurro.
Cerca de Angastaco, esta quebrada se distingue por sus formaciones afiladas que parecen lanzar flechas al cielo. La carretera serpentea entre estos picos, creando una sensación de aventura pura.
Cafayate es sinónimo de vino torrontés. Visitar una bodega rodeada de montañas es una experiencia multisensorial. Algunas como Piattelli, El Esteco o Bodega Nanni ofrecen visitas guiadas y degustaciones con vistas inolvidables.
Una región que combina paisajes áridos, pueblos históricos y una energía muy especial. Es territorio ancestral de culturas originarias y cada rincón tiene algo que contar.
El camino que conecta Salta con Cafayate es de los más bellos del país. Entre rocas rojizas, formaciones curiosas y valles verdes, este tramo hace que el viaje sea tan valioso como el destino.
La magia de esta ruta está en detenerte cuando algo llama tu atención: un artesano a la orilla del camino, una llama pastando, una vista que corta la respiración. Viajar sin apuro es la mejor forma de vivirlo.
En un mirador encontramos una frase que nos marcó:
“Para el que mira sin ver, la tierra es: tierra no más”.
Este viaje nos enseñó que viajar no es solo moverse de un punto a otro, sino aprender a observar, a valorar lo que nos rodea y a ejercitar la capacidad de asombro.
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