Naranjito, Ecuador: 1 promesa cumplida y 1 increíble guía para descubrirlo

2025-09-30

Algunos viajes nacen de un plan, otros de una promesa. Naranjito, en la provincia de Guayas, fue para nosotros mucho más que un destino: fue el reencuentro con una historia sembrada en Chile y cumplida en tierras ecuatorianas.

Promesa cumplida: nuestro reencuentro en Naranjito

Hay viajes que uno planea, y hay otros que nacen de promesas. Este tramo de nuestro camino fue eso: la materialización de una promesa hecha muchos meses atrás, cuando la Gordachov recién llegaba a nuestras vidas, cuando Ecuador era solo un nombre más en el mapa. 

 

Llegar a Naranjito fue mucho más que cruzar una frontera. Fue volver a encontrarnos con una historia que habíamos sembrado en Chile, y que nos esperaba con los brazos abiertos en medio del calor tropical, las bananeras infinitas y una familia que no olvidó nuestras palabras.

Cruce de frontera

Empezamos a dejar atrás Perú, con una sensación de nostalgia, y al mismo tiempo, con una felicidad que nos desbordaba… Estábamos por cruzar al cuarto país de nuestra ruta: el tropical Ecuador.

Seguimos manejando hacia el norte, y al cruzar la frontera, lo primero que vimos fue una bandera gigante ondeando con fuerza. Empezábamos un nuevo país, pero esta vez no lo comenzaríamos solos: porque desde que dejamos Chile, venimos acompañados de una historia que necesitaba cerrarse, o más bien, cumplirse.

Llegada a Naranjito

Con toque de queda encima por la situación política que pasaba Ecuador en esos días y 250 kilómetros  más por recorrer hasta nuestro destino, la meta era clara: llegar a la casa de los papás de Deisy, nuestra amiga ecuatoriana que vive en Chile, específicamente en Naranjito.

 

Casi a medianoche, tras manejar por carreteras oscuras y desconocidas para nosotros, recorrimos pueblos dormidos hasta que al fin, nos bajamos de la Gordachov agotados del viaje y asustados por haber incumplido el toque de queda. Pero todo el susto desapareció rápidamente cuando nos dimos cuenta de que ahí estaba Pedro, el tío de Deisy, esperándonos con una sonrisa. Y detrás de él,  estaban ellos: Junior y Danny, que al vernos llegar, corrieron con la energía que caracteriza a los niños, como si fueran las tres de la tarde. Nos estaban esperando, ansiosos, y nos recibieron con un fuerte abrazo, como si fuéramos parte de su familia.

Momentos compartidos con la familia

Comida y regalos

Naranjito

Esa noche fue mágica. A penas llegamos a Naranjito, entregamos los regalos que sus padres les habían mandado desde Chile. Y en menos de cinco minutos, todo estaba abierto, repartido, compartido y celebrado. No hay felicidad más pura que la de un niño abriendo un regalo con su nombre. No hay mejor recompensa que cumplir una promesa.

 

Al día siguiente, el día partió limpiando a la Gorda —que venía tapada de tierra del camino— mientras los niños se subían al techo con la Jesu para explorar nuestra casita rodante. Después, una sorpresa nos estaba esperando: Don Manuel, el papá de Deisy, nos regaló frutas recién cosechadas de los árboles. Eran mangos, que estaban tan jugosos, que todavía recordamos como el jugo se desbordaba por la cáscara. Y como si fuera poco, los niños también quisieron darnos algo: el primer imán de Ecuador, para que lo lleváramos siempre con nosotros en el sector que tenemos destinado para los recuerdos del viaje. Un regalo chiquitito, pero con un valor enorme; un símbolo de encuentro, cariño y gratitud.

 

Y como en todo buen reencuentro latinoamericano, no faltó la comida: nos prepararon los patacones crujientes más ricos que hemos comido, y un desayuno que nos dejó el corazón lleno, y que luego nos aventuramos a cocinar gracias a las deliciosas Recetas Ecuatorianas.

 

 

Pero Naranjito aún tenía más para darnos.

Paseos y experiencias

La familia Chuya Marcillo, nos organizó un paseo por los alrededores de su pueblo, y lo más lindo de todo es que nos subimos todos arriba de la Gordachov, como si fuéramos una banda de primos en vacaciones. Recorrimos caminos tropicales, pasamos por ríos donde nos pegamos un chapuzón para pasar el calor, subimos al mirador de Bucay y nos emocionamos cuando vimos una imagen enorme de la Virgen del Carmen —que es la patrona de Chile—  y lo sentimos como un guiño precioso del destino.

De vuelta a la casa, pasamos al mercado de frutas, porque para nosotros no hay nada más rico que disfrutar de la fruta fresca que nos ofrece cada lugar que visitamos.

Al día siguiente… sin entender nada, nos sorprendimos cuando sonó la puerta de la casa, y al abrir, nos dimos cuenta de que era la prensa. Literal. La Gordachov había causado tanta curiosidad en nuestro paseo por el pueblo, que llegaron tres medios distintos a entrevistarnos. En la puerta de la casa se armó un set improvisado: cámara, micrófono y vecinos mirando. Fue caótico y lindo a la vez. No estábamos preparados para algo así, y menos acostumbrados a dar entrevistas. Nos preguntaron de todo, desde el viaje hasta nuestra historia. Fue raro, emocionante, divertido… pero sobre todo, fue una muestra más de lo especial que estaba siendo esta parada.

Antes de irnos, como agradecimiento, llevamos a Danny a comprar sobres del álbum del Mundial de Qatar. Le habíamos escuchado decir que le faltaban varios, y queríamos devolver algo de todo lo que nos habían dado. Pero lo mejor vino al final, cuando ya nos estábamos despidiendo: Danny pegó un grito que aún recordamos. Había salido la lámina más buscada, la del mismísimo Messi. Nos miramos entre todos y fue imposible no emocionarse.

Naranjito no fue una parada. Fue un abrazo.

 

Un recordatorio de por qué viajamos, de por qué vale la pena cumplir lo que uno promete, y de cómo las historias que empiezan en un país pueden terminar floreciendo en otro, con otros acentos, pero el mismo corazón.

A Leyton, a Deisy, a toda su familia: gracias.

Promesa cumplida.

Guía práctica para visitar Naranjito

A solo una hora de Guayaquil, Naranjito (provincia de Guayas) es un destino ideal para quienes buscan naturaleza, cultura y sabores auténticos. Este cantón, poco explorado por el turismo masivo, sorprende con haciendas históricas, balnearios refrescantes y una gastronomía que enamora.

Temporada ideal para viajar

Naranjito tiene un clima tropical de sabana, con temperaturas que oscilan entre 25 y 26 °C durante todo el año.
  • Temporada seca (junio a octubre): Perfecta para actividades al aire libre.
  • Temporada lluviosa (noviembre a mayo): Paisajes más verdes, ideales para amantes de la naturaleza.

Atractivos turísticos de Naranjito

Hacienda La Danesa
  • Experiencia de agroturismo de lujo.
  • Recorridos por plantaciones de cacao y degustación de chocolate artesanal.
  • Cabalgatas y hospedaje rodeado de naturaleza.
Balneario La Primavera
  • Piscinas y zonas verdes ideales para familias y grupos.
  • Ambiente perfecto para refrescarse y relajarse.
Finca La Laguna
  • Paseos en bote por la laguna.
  • Contacto con flora y fauna local en un entorno tranquilo.
Centro urbano y cultura de Naranjito
  • Parque Central: punto de encuentro local.
  • Iglesia parroquial con arquitectura tradicional.
  • Estación del Tren de la Dulzura: hoy funciona como centro cultural y cafetería temática.

Recomendaciones NAUR para aprovechar tu visita

Experiencias imperdibles
  • Haz una parada en Marinilla (camino desde Guayaquil) para probar arepas de maíz pelao.
  • No te vayas sin probar la bandeja paisa y el sancocho antioqueño.
Consejos prácticos
  • Lleva zapatos cómodos para caminar por calles empedradas.
  • Madruga para disfrutar de fotos sin multitudes.
  • Ten efectivo disponible, ya que algunas tiendas no aceptan tarjetas.
  • Reserva alojamiento con anticipación en temporada alta.
  • Descubre más en Lonely Planet, la mejor guía para viajeros.

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