A principios de 2024, fuimos uno de los primeros autos en cruzar por tierra a Venezuela desde Colombia. Lo que parecía un paso fronterizo más, se convirtió en una de las experiencias más tensas y memorables de nuestro viaje.
Durante la planificación, escuchamos frases como:
“¿Cómo van a ir a Venezuela? ¿Están seguros?”
“¡Ese país es un peligro!”
“¡Los van a raptar!”
Nuestra respuesta era siempre la misma: una sonrisa incómoda y la certeza de que queríamos ver Venezuela con nuestros propios ojos, vivir la experiencia y contarla con nuestras propias palabras.
Firmes en nuestra decisión, investigamos sobre moneda, seguridad y lugares a visitar. Sin embargo, al llegar a la frontera, la respuesta fue clara:
Nos vimos obligados a regresar a Colombia y pasar la noche en “tierra de nadie”, entre las dos fronteras, ya que la aduana colombiana había cerrado. Fue una de las pocas veces que sentimos inseguridad en todo nuestro viaje.
El sueño de conocer este país era tan grande que canjeamos puntos por pasajes y volvimos a Chile para sacar la visa.
Semanas más tarde, regresamos con toda la documentación y logramos cruzar la frontera que antes nos había sido negada.
La reacción de los militares fue de sorpresa: tras 10 años de relaciones diplomáticas cortadas, la frontera recién había reabierto al turismo el 1 de enero de 2023. Los funcionarios no sabían cómo manejar el papeleo para viajeros particulares.
Lo único que podemos decir es:
¡Qué país más precioso!
¡Qué gente más acogedora!
En un próximo post contaremos más detalles de nuestra experiencia dentro del país, pero desde ya podemos adelantar que la espera valió la pena.
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